Corazón roto.

De cómo lo recompuse

El 7 de marzo de 2022 estaba muy ilusionada. Por fin había decidido empezar a pensar en mí. Buscando en internet había encontrado un curso de arteterapia. Lo impartían en IATBA: “Princesas o Amazonas”. Lo impartía Gemma Mas.

¿Era princesa o era amazonas? Claramente una amazonas por las situaciones a las que me había enfrentado hasta el momento.

Pero el destino me tenía preparada una contienda mucho más ambiciosa. Ese mismo día, en la ducha, me encontré un bulto en el pecho y todo cambió.

Contra todo pronóstico, asistí a mi primer día de clase. Y a todas las siguientes.

En esa primera sesión, la arteterapeuta nos pidió que escogiéramos una imagen de entre unas cuantas. Yo me resistí a coger la que me había llamado la atención y cogí otra. Pero, siguiendo mi intuición, dejé la imagen que había cogido y cogí la primera: la mujer con espigas en la mano.

Con esta carta creé una composición en barro. Una especie de corazón con dos lados. En uno la chica no tenía ojos y no veía los huecos y vacíos que tenía en su corazón. Al otro lado, los ojos. Allí veía que los huecos se habían convertido en bultos, necesidades no cubiertas que tapaba para no verlas.  Después de todo, en ese lado del corazón, los podía ver y aceptar. Ahí estaban también las espigas en la mano que ya podía ver.  Una brida sujeta al corazón no se podía quitar.

Este corazón se rompió hace unos meses mientras lo manipulaba, cayó en plano y se separó en tres trozos. Ese corazón había tardado en acabar de romperse, pero al fin, al hacerlo, paradójicamente, quedó liberado. Era la única manera de que la brida pudiera salir de su corazón y que ese cuerpo extraño, que no le pertenecía, no le aprisionara más. 

Ese día, el 7 de marzo de 2022 empezó un viaje que me llevaría a transitar, aún más, los entresijos de mi interior. Un viaje que me enterraría en lodo, que me levantaría cuál tornado, con turbulencias, de lado a lado, y que me dejaría, desnuda, en medio de una estepa. Después de todo esto, tenía que recomponerme de nuevo, una vez más.

Aquel bulto resultó ser un cáncer de mama que me revolvió como un calcetín, me hizo sacar de mí misma todas aquellas fuerzas que aún tenía escondidas.

Lo conseguí gracias a la arteterapia, en parte a ese curso que me había encontrado por casualidad y que me uniría para siempre a esta disciplina. También gracias al apoyo de todos mis seres queridos, por supuesto.

Durante todo mi proceso de curación estuve creando, tanto en sesiones de arteterapia que hacía en el ICO, oncológico de Bellvitge, como en casa. Para poder soportar las incertezas de un proceso tan devastador me prometí a mí misma hacer una exposición con todas aquellas obras que iba componiendo.

Tanta fue mi capacidad creativa que me embarqué en un proyecto que consistía en recaudar fondos para la investigación y para esa exposición, que para mí, sería el punto y final a todo; más bien el punto y seguido. A este proyecto lo llamé: Calva con flores. En el más absoluto sufrimiento y desesperación imaginé que esa calva que pronto sería mi cabeza le crecían flores con todos aquellos mensajes positivos que se decía a sí misma para aceptar ese hecho. Pensé que era una idea muy potente sobre la que tendría que trabajar. Esas flores significaban el florecimiento, la transformación, la vida…

Hoy, la exposición Calva estacional: del bulto a la flor es casi una realidad. Es el recorrido por las diferentes estaciones del año en este tránsito hacía la curación y, más profundamente, hacía la transformación interior por completo.

Podéis visitar esta exposición a partir del 3 de febrero 2024, día de la inauguración, a las 12 horas y hasta el 17 de febrero, aunque se prevé ampliar este plazo. Podéis consultar en redes la biblioteca municipal Valentí Almirall del Papiol, en Barcelona, para saber la nueva fecha de cierre.

El propósito de esta exposición es doble: acabar todo el proceso vivido junto a mis seres queridos, aquellos que han estado allí en mis momentos más duros y, por otra parte, concienciar a la población en general, sobre el cáncer de mama y la importancia de las revisiones y autoexploraciones como la forma más real, por desgracia, de salvar vidas.

Desde estas líneas quiero dar las gracias a todas aquellas personas que trabajan con esta bella profesión que es la arteterapia. Una forma bella y respetuosa de llegar a las partes más ocultas de nosotros mismos, para tomar conciencia y al fin, poder volar libres.

Eva Moscoso Pino

calvaconflores.es

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