Cuando el arte transforma el dolor en significado
Todo comenzó con un video.
Vi a un orangután intentando detener una excavadora que avanzaba destruyendo su hogar en la selva de Indonesia. Esa imagen me impactó profundamente. Mi primera reacción fue querer olvidarla, apartarla de mi mente. Pero el dolor seguía ahí. La sensación de impotencia no desaparecía.
Entonces comprendí que necesitaba hacer algo.
No sabía qué. Solo sabía que la única herramienta que realmente tengo para expresarme es el arte.
Así que tomé un lápiz y comencé a dibujar, sin tener un plan y sin saber qué iba a aparecer. Lo único que quería era darle una voz a ese orangután que, con una valentía inmensa, se había enfrentado a una máquina gigantesca para defender su hogar.
El primer dibujo que apareció fue una madre orangután abrazando a sus dos bebés.
Cuando lo vi pensé: “Esto parece el comienzo de un libro para niños.”
Y así comenzó todo.
A partir de ese momento, los dibujos comenzaron a fluir de una manera muy natural. Pintaba con muchísima ternura, como si cada trazo fuera una caricia para esos orangutanes. Y, al mismo tiempo, sentía que esa caricia también regresaba hacia mí.
Poco a poco, el dolor y la impotencia comenzaron a transformarse en esperanza. Descubrí que, aunque no podía detener las excavadoras, sí podía hacer algo para inspirar a otros a cuidar la naturaleza.
Con el tiempo empecé a buscar colaboraciones y personas que compartieran ese mismo propósito. Entonces ocurrió algo que todavía siento como un pequeño milagro.
La Borneo Orangutan Survival Foundation (BOS Foundation), la organización más grande del mundo dedicada al rescate, rehabilitación y conservación de los orangutanes, conoció mis ilustraciones. Justamente estaban buscando un libro para incorporar a su programa educativo Orangutan Goes to School. Les gustó el proyecto y me propusieron crear juntos la historia.
Así nació Ayu, una pequeña orangutana huérfana que es rescatada, rehabilitada y finalmente regresa a la selva.
Aunque la historia sigue el recorrido de Ayu, también es una celebración de la extraordinaria belleza de la selva tropical: sus animales, sus árboles, la vida invisible que habita en el suelo y la profunda conexión que existe entre todos los seres vivos. Quise crear un libro que fuera educativo, pero también poético y artístico. Un libro para leer despacio, para observar cada ilustración, conversar y dejarse inspirar.
Por eso, al final del libro, quise dejar un espacio para que cada niño pudiera dibujar, imaginar y expresar qué futuro sueña para los orangutanes y para nuestro planeta. Creo profundamente que el arte puede despertar la empatía y recordarnos que todos podemos ser parte del cambio.
Este proyecto también ha sido posible gracias al apoyo de personas y organizaciones maravillosas. Me emociona profundamente contar con el respaldo de Save Soil, un movimiento comprometido con el cuidado del suelo y la regeneración de nuestro planeta, así como con la colaboración de BOS Foundation, que incorporará este libro a su programa educativo Orangutan Goes to School.
Y hoy, gracias a IATBA, también tengo la oportunidad de compartir con ustedes la historia que hay detrás de este proyecto.
El corazón de la selva nació del dolor, pero terminó convirtiéndose en una historia llena de amor, esperanza y colaboración. Espero que, al leerla, niños y adultos puedan enamorarse un poco más de la naturaleza y recordar que incluso un pequeño gesto puede sembrar una gran transformación.
Si quieren conocer más sobre El corazón de la selva y seguir el recorrido de este proyecto, los invito a visitar mi Instagram: @valentina.creative.wellness.
Y si desean descubrir el libro y acompañar este proyecto, pueden encontrar la edición en español aquí:
https://www.blurb.com/b/12925155-the-jungles-s-heart-book
Con mucho cariño,
Valentina Freifeld
Arteterapeuta y exalumna de IATBA